martes, 19 de julio de 2016

TEMOR AL ÉXITO ¡QUIERO EMPRENDER!

¡QUIERO EMPRENDER...!

Si alguna vez has conocido a alguien decir la frase "¡Quiero poner un negocio!" o es una frase que has dicho a menudo (quizá en los últimos años), definitivamente este artículo es para ti.


La poderosa frase...

¡Quiero poner un negocio!

¿Lo has dicho? ¿Lo has dicho a menudo? ¿Lo has escuchado de muchas personas? La idea de tener un ingreso extra, cumplir un sueño de independencia, alcanzar la libertad financiera, o la necesidad de vivir de algún talento son una de las principales causas que nos motivan a emprender una nueva actividad, sin embargo también es probable que después de algún tiempo, e incluso después de algunos años, más de uno no haya concretado ningún proyecto e incluso ni siquiera lo ha iniciado. 

Nuestro objetivo es describir algunos conceptos que pueden afectar y bloquear nuestra voluntad para tomar las riendas de la acción y poner manos a la obra.

En algunos casos se trata de una necesidad; un ingreso extra para desahogar las cuentas y gastos fijos, en otros casos se trata de un deseo de aumentar la calidad de vida y en otros casos es una necesidad de poner a prueba nuestras capacidades, las que se verán directamente reflejadas en el resultado de nuestro proyecto de negocios. Cualquiera que sea la motivación para emprender un negocio, el no llevarlo a cabo puede estar obedeciendo a factores comunes.

Ya hemos escuchado que el miedo es un factor determinante. El miedo nos paraliza y nos entorpece. Pero en este artículo vamos a hablar de un tipo de miedo muy particular en el que quizá no habías pensado tanto: el miedo al éxito. ¿Sabías que es probable que uno de los factores que te bloquean e impiden poner manos a la obra es el temor a que tu proyecto funcione? 
Hasta hoy ha sido lo usual y algo cómodo seguir haciendo lo que hemos hecho por años. Levantarnos y prepararnos para ir a trabajar y esperar el pago. Aunque en principio para muchos esta es una de las causas de querer emprender en un negocio, también puede ser la razón de no hacerlo.



a) Si comenzamos con un negocio que prospera (deseamos que así sea) es de esperarse que paulatinamente o repentinamente requiera de más de nuestra atención, lo que puede suponer en el mejor de los casos que debamos sacrificar algo de nuestro tiempo de ocio, pero también es factible que dicho negocio requiera de nuestra atención en tiempo completo. Un negocio que comienza a prosperar puede obligarnos a renunciar a nuestro empleo en el que ya llevamos algunos o varios años y es normal sentir temor para desprenderse de lo conocido por dedicarse a algo nuevo. Eso en otras palabras es temor a que sí funcione y debamos cambiar de forma importante nuestra forma de vida. Hemos hablado del temor al éxito porque es probablemente la causa principal del bloqueo que nos impide dar paso a la acción.

Cuando se vence el temor al éxito, ya se ha dado el paso más importante. Seguramente ya tienes una idea de qué te gustaría hacer y probablemente existe un campo en el que ya eres experto(a), pero definitivamente es necesario tener en cuenta que en alguna medida habrá un cambio de vida.



b) Pensar como empleado. Cuando han pasado muchos años en los que hemos pasado por diferentes empleos, tenemos la sensación de haber adquirido más y más experiencia, hasta que un día nos decidimos a comenzar nuestro negocio propio. Es verdad que la experiencia se ha acumulado y que ha llegado el momento de trabajar para uno mismo, sin embargo ha ocurrido algo que vale la pena mencionar: la experiencia acumulada se sustenta sobre una dinámica repetitiva y esquematizada, es decir que aún cuando hemos cambiado de empleo o de area, finalmente sigue siendo el esquema del empleado que se desarrolla en función de un sueldo. 
Lo anterior pretende evidenciar que la experiencia es real y está ahí, sin embargo al querer emplearla en un esquema diferente al de un empleado que recibe un sueldo fijo, se pueden encontrar dificultades, pues nuestras costumbres nos impiden salir de ese molde para poder aplicarlo en un esquema diferente. La experiencia es muy valiosa, sin embargo la mentalidad de emprendedor y la experiencia de campo son dos conceptos que valdría la pena abordar de forma independiente. Quizá en México un taquero y un médico tengan el mismo sueldo, pero definitivamente tienen una importante diferencia en la mentalidad cuando de negocios se trata.



c) Los hábitos personales son un factor que no solamente va a determinar si una persona va a emprender un negocio o simplemente va a repetir la frase ¡Quiero poner un negocio! por cinco años más hasta que las personas a su alrededor aprendan a identificarlo bajo esa frase. Hablar de los hábitos personales resulta de particular relevancia, porque además de determinar el inicio del proyecto, también va a determinar la continuidad y el éxito del mismo. Sin entrar en más detalles, simplemente diremos que hay hábitos que favorecen o entorpecen esta y cualquier otra actividad que nos proponemos, pero por mencionar sólo algunos, podemos citar la impuntualidad, la dificultad para tomar decisiones, levantarse a buena hora, dormir a buena hora, alimentarse sanamente para rendir durante el día, el hábito de la lectura y la actualización permanente, el hábito de anotar y llevar por escrito las ideas y acontecimientos o información pertinentes para tu negocio, ser ordenado(a), ser tolerante, saber confiar y trabajar sólo y en equipo, ser un buen administrador del dinero (pero sobre todo del tempo), etc. Te invitamos a reflexionar respecto a tus hábitos, llevarlo por escrito y obligarte a llevar un mejor control de todo. Empieza con lo más sencillo y verás cómo se vuelve un hábito y repercutirá en otros niveles de tu vida.



d) La necesidad de apoyo es fundamental para los seres humanos. Son afortunados aquellos que se encuentran rodeados por familiares y amigos que brindan apoyo moral y también ayuda a las personas que emprenden un negocio y las personas que en general enfrentan algún reto o situación especial, pero volviendo a nuestro tema, en el caso de muchos pre-emprendedores la necesidad de apoyo se vuelve un problema cuando el apoyo no se presenta en la forma deseada. ¿Te ha pasado que has recurrido varias veces a tu familiar más querido o a tu mejor amigo(a) para invitarlo a iniciar algo juntos? Una parte de tu ser espera a que la otra persona te diga qué hacer, cuándo y por dónde empezar y te de el empujón inicial. Una parte de tu ser piensa que no sería divertido hacerlo solo y que además resultaría más complicado (mentalidad del empleado) y por ende buscas a una persona a la que le tengas mucha confianza y mucho aprecio, porque también te gustaría compartir los frutos /y las responsabilidades) con esa persona. Los ánimos se vienen abajo cuando la persona siempre te dice que está bien y que te va a ayudar, pero que no dispone del tiempo, o bien que tu propuesta no le parece interesante o que está fuera de su área. Quizá has pasado horas tratando de convencerlo de que la idea es buena y le has hablado de los beneficios que va a ganar si colabora contigo, pero finalmente las cosas siguen como están y me temo decirte que hay un alto grado de posibilidades de que esa persona no se integre de la forma en la que estás esperando. Inicia por tí mismo y te sorprenderá ver cómo las personas que te dieron evasivas o aquellas que no creían en el proyecto terminarán por preguntarte si hay algo en lo que te puedan ayudar e incluso muchos otros te preguntarán cómo hiciste para lograrlo.



e) El gran bloqueo. Ya sabes qué hacer, ya tienes esa gran idea, incluso tienes ya una muy buena noción de cómo hacerlo, sin embargo has dejado pasar un día, pero un día más otro día formas semanas y meses y años y desafortunadamente suman una vida. Tu mente desea hacerlo, pero tu cuerpo por alguna razón no te responde. Vale la pena analizar los bloqueos y buscar una alternativa. No existe un forumlario ni un curso en linea de ventas y negocios que sepa resolver tu caso particular. Nadie te lo va a decir pero te toca a tí romper los candados que te mantienen bloqueado y que paralizan tus manos a escribir ese libro o a limpiar ese lugar que deseas acondicionar para tu negocio. Depende de una simple idea que será la llave mágica ¡y esa llave debes tomarla tú! Porque nadie puede desbloquear tu mante salvo tú mismo. Escribe la primer palabra de tu libro, no importa si es únicamente el título o el nombre del primer capítulo o la idea general de lo que va a tratar en dos lineas. Reúne las cosas que estabas planeando juntar para abrir tu negocio. Sal a preguntar por el local que siempre miras al pasar. Empieza por dar el primer paso, pero no lo vas a hacer sólo por haber leido este artículo, lo vas a hacer porque tu primer paso dará energía a tu cuerpo para tener el primer empujón que necesitas para comenzar. Apaga la televisión y cierra tus redes sociales. Deja de aprender más sobre el tema o el mercado que quieres explorar y comienza de una vez porque cuando acabes tus tutoriales van a sales diez más y después veinte más y la teoría jamás va a terminar, pero tu vida si.


¡Quiero poner un negocio! es una frase poderosa que puede hacerte cambiar tu vida para siempre, pero también puede ser la frase que te acompañe de por vida; el tema de conversación de todas tus reuniones con tu familia y amigos. La frase que perderá cada vez más significado después de cinco años de repetirla en tu mente y en tus conversaciones. No busques la aprobación de los demás ni esperes que todos dejen sus actividades por perseguir un sueño que es solamente tuyo. Tu no dejarías tu vida por las ideas de alguien más, sencillamente porque no nacieron de tu interior. No tiene nada que ver con que sea una idea buena o mala. Puedes vivir veinte años pensando que tienes una gran idea y darte cuenta que no era tan buena o que era mejor de lo que esperabas. La ensoñación es una trampa mortal de la que es difícil salir. Es mucho mejor poner una idea al fuego para ver si vale la pena conservarla o si es mejor desecharla antes de que siga alojada en nuestra mente por veinte años más. 

Pon manos a la obra de una buena vez o continua soñando con la sensación de que tienes un pendiente importante para ti que no te deja disfrutar la vida ni tu tiempo ni tu dinero, pero al que tampoco le inviertes ningún esfuerzo y es tema de todas tus conversaciónes, o deja de una vez esa idea y dedicate a ser feliz con el empleo que tienes y aligera tu carga emocional y disfruta de las glorias de un sueldo quincenal.