domingo, 18 de septiembre de 2016

UNA SIMPLE Y EFECTIVA TÉCNICA PARA COMUNICARSE MEJOR CON OTROS

Una técnica para hablar mejor y evitar discusiones que te colocará en el siguiente nivel



Cuando estamos conversando con las personas existe la posibilidad de entrar en desacuerdos debido a las diferentes opiniones de los interlocutores. Ya lo dice el dicho “Cada cabeza es un mundo”. Cuando se trata de una charla informal entre amigos o en familia, podemos permitirnos ocasionalmente entrar en un debate moderado, pero en otros ámbitos es mejor evitar la confrontación de opiniones que casi nunca llevan a nada y sí que pueden fracturar la relación interpersonal.

Evitar conscientemente las discusiones es una de las mejores estrategias, pero a veces perdemos el control de la conversación y cuando nos damos cuenta, ya hemos entrado en una charla áspera que puede derivar en algo más.

Aunque a veces utilicemos estrategias como evitar hablar cuando estamos de mal humor, evitar contradecir a las personas o evitar temas como Religión y Política, a veces pueden persistir las tendencias a tocar la susceptibilidad de las personas.




La estrategia que abordaremos en este artículo es la de “Evitar el uso de adjetivos calificativos”. Al principio yo no encontraba nada especial en una estrategia como esta. Yo habría apostado primero a aquellas estrategias del párrafo anterior, pero con el paso del tiempo he descubierto un efecto interesante en el hecho de evitar en la medida de lo posible el uso de adjetivos calificativos durante una conversación y en general durante los actos comunicativos.




Para poner un ejemplo de esta estrategia, les cuento que una amiga me platicó que tenía problemas con su hija de 24 años, porque su novio no le caía nada bien. Cuando tocaban el tema siempre terminaban peleadas. La mamá decía cosas como: “Tu novio es muy desagradable, es un holgazán que no te respeta. Tiene un cabello horrible es maleducado, mal hablado, pobre y mal vestido y por si fuera poco ya está muy viejo para tí”. Cuando me platicó la forma en la que se expresaba de él, incluso a mi me daban ganas de defenderlo sin siquiera conocerlo. Era normal que su novia, que además lo quería, sólo se aferrara más a él y por supuesto lo defendiera de los calificativos de la mamá.

Otro buen ejemplo que me viene a la mente es cuando un agente de bienes raíces está vendiendo una casa: un corredor de bolsa experimentado difícilmente va a emplear adjetivos calificativos y simplemente se limitará a describir los hechos; los componentes de la casa, de forma impersonal. Pero si un amigo llega a tu casa y sin que sea su intención discutir, comienza a decir que tu casa es muy pequeña o muy grande o muy lujosa o muy oscura o húmeda, sería comprensible que terminara por enfadarte.




¿Qué hacer cuando los adjetivos calificativos son tan comunes y tan parte de nuestra vida cotidiana?

Como el corredor de bolsa experto, y si has lo habías notado, los locutores de radio y televisión, evitan el uso de adjetivos calificativos y se limitan únicamente a la descripción de los hechos o componentes de un hecho. El uso de adjetivos calificativos incita a la mente y la hace reaccionar en tanto que la narración de hechos no: “La hamburguesa con queso fundido es deliciosa, por su increíble sabor, su receta original y auténtica y su inmejorable precio que la hacen la mejor hamburguesa del mundo”. Ante tal anuncio, el cerebro se ha excitado de tal forma que ahora tiene deseos de reaccionar, ir al campo de la acción y comer esa precisa hamburguesa. Eso está muy ben para la mercadotecnia y también está muy bien cuando las atribuciones que califican son totalmente positivas, pero en la vida cotidiana y fuera del ámbito del marketing, las cosas suelen ser diferente y los adjetivos calificativos excesivos, negativos y a veces incluso los positivos, pueden herir susceptibilidades.

Si te digo que debes comprar la casa porque es lujosa, nueva, amplia, luminosa, cómoda y económica, no solamente estoy utilizando adjetivos calificativos, sino que también estoy emitiendo un juicio personal que corresponde únicamente a mi propia percepción. Quizá el comprador está habituado a casas mucho más amplias y lujosas, o bien los adjetivos pueden resultar incompatibles con los que él previamente contaba en su propio criterio “Yo buscaba más bien una casa modesta”, dice el cliente que en realidad estaba buscando una casa de 250 m2, dos plantas y construida no más de cinco años atrás en una zona al sur de la ciudad y que no pasara de $XX cantidad. ¡Sí… justo la misma casa que estás vendiendo! 

En el caso del corredor de bolsa, es aconsejable referirse a la casa como “Una casa de 200ms, de dos plantas, cinco habitaciones, dos baños, cocina de 10m2 recién acondicionada, jardín trasero y con captación de luz de las 9am a las 15pm y que el comprador sea quien atribuya a la casa los adjetivos calificativos que le sean más convenientes. Como pueden ver, la descripción está libre de juicios personales y adjetivos calificativos.

Para aclarar el punto, la mamá de aquella chica cuyo novio no es de su agrado, podríamos sustituir todos aquellos adjetivos que lo están calificando, por aquellos hechos que hacen que la mamá lo percibe así:

¿Notas la diferencia?

a) “Tu novio es muy desagradable, es un holgazán que no te respeta. Tiene un cabello horrible es maleducado, mal hablado, pobre y mal vestido y por si fuera poco ya está muy viejo para tí”

b) “Hija, me preocupa que hace más de dos años tu novio no tenga empleo, que se dirija a ti de la forma en que lo hace y que te llame tonta, el cabello le llega hasta la cintura y se expresa con muchas malas palabras; noto que no ha encontrado estabilidad económica y veo que sus pantalones tienen varias perforaciones y roturas, además te lleva diez años”

Por favor atención, esto no quiere decir que como hemos sustituido los adjetivos calificativos por aquellos hechos y elementos que lo describen, la hija va a dejar a su novio inmediatamente, pero definitivamente se reducirá la fricción durante el acto comunicativo, además al no atribuir adjetivos, ante tal descripción terminará siendo la hija quien le asigne los adjetivos correspondientes a dicha descripción de hechos y lo mejor de todo ¡Sin peleas!. Además al describir los hechos, la novia puede intentar justificarlos (¡Es que no ha tenido tiempo de buscar trabajo!, etc), pero definitivamente no podrá decir: ¡No es cierto, mamá, estás mintiendo! Especialmente si el cabello de su novio es de tres colores y peinado hacia arriba superando varios centímetros de altitud y si ella siempre paga la cuenta cuando salen.

No se trata de descartar todos los adjetivos de nuestro vocabulario, pues también son elementos de comunicación que aportan valor. Es preferible utilizarlos sólo cuando se van a emplear en forma positiva y que favorecen a la construcción del bienestar común.

 Recuerda que es necesario practicar para poder dominar. Cuando comenzamos a emplear este nuevo hábito de comunicación, confundimos su uso y ocasionalmente sólo partimos un adjetivo fuerte, en muchos pequeños. He aquí algunos errores comunes:

Si quieres decirle a tu amiga:

“Tu novio está horrible

El error:

“Tu novio no es muy guapo” (ese es un eufemismo, es decir que lo hace sonar menos fuerte, sin embargo el adjetivo calificativo “guapo” sigue presente. Recuerda que el objetivo es eliminar cualquier calificativo.

No me agrada tu novio” Aquí no hay calificativos en términos gramaticales, sin embargo se está emitiendo un juicio de valores que puede herir susceptibilidades.

“Tu novio está gordito y chaparrito” Decir “gordito” hasta con un tono cariñoso y amigable y además “chaparrito” mientras sonríes con una cara tierna, no elimina el impacto que tiene en la mente de quien recibe el mensaje, además los adjetivos calificativos “gordito” y “chaparrito” continúan presentes en el enunciado. Sólo fragmentaste un enunciado que parece más ofensivo por dos que parecieran menos ofensivos, pero recuerda que la susceptibilidad humana no es mesurable.

La sugerencia es:

La primera sugerencia es como dijimos al principio, evitar tocar temas que no llevan a nada. Te sugiero no opinar sobre la pareja de tu amiga en principio. Pero si es muy necesario, te sugiero que primero utilices calificativos positivos y constructivos. Si de plano es imposible, puedes decir algo como “Me preocupa que pese 98k y mida 1.60” Seg
uramente tu amiga intentará justificarlo y dirá “Esque su genética no le ayuda” o bien “No ha tenido tiempo de ir al guimnasio” pero en definitiva no se sentirá ofendida como en el primer caso y en segunda ¡No podrá negar los hechos! Ya que concuerdan con la realidad. Que sea ella quien termine por adjetivar según corresponda.



Bien, ahora tienes una estrategia más para una comunicación efectiva.



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