sábado, 29 de octubre de 2016

ESPECIAL1/3: EL PODER DE LOS FAVORES

EL PODER DE LOS FAVORES

(Especial 5k lectores)


¿Es una actividad altruista o una forma de ejercer poder sobre quien nos debe favores? En cualquier caso se trata de una actividad humana digna de analizar.




En un artículo pasado escribí sobre lo que realmente le importaba a las personas; es un tema tan interesante, que de él ha surgido una extensión relacionada y que les comparto a continuación en este especial por los cinco mil lectores del blog.

Hemos aprendido en otros artículos que a las personas no les importa cuánto sabes, o el poder que ostentas, sino cuánto te preocupas por ellas y el interés que les demuestras. A partir de comentarios , decidí ampliar la información a través de este artículo, pues en efecto “A la gente le importa cuánto te preocupas por ellos”, pero demostrar interés no es lo único que cuenta, sino la acción; ayudar, cosa que también se ha mencionado, aunque desde otra perspectiva. Pero ayudar no siempre es fácil y no siempre obtenemos los resultados que esperábamos y para otros se convierte en un instrumento de control, ya que las deudas de honor generan un vínculo muy estrecho del cual muchas personas saben obtener ventajas.

Los lectores comentaron que no siempre era fácil ayudar a las personas y que para ello se necesitaban recursos: dinero, contactos etc. Comentaron también que en ocasiones han salido mal con las personas a las que originalmente estaban ayudando, o que un favor terminó convertido en una obligación. Y en efecto, contar con más recursos nos permite ayudar a muchas más personas, y tambiés es verdad que en ocasiones lo que tenía como propósito brindar ayuda, se transforma en una pesadilla, pero recordemos que no se trataba de ese tipo de ayuda (o al menos no ese tipo de ayuda en exclusiva), y que hay otras modalidades en las que podemos otorgar beneficios a las personas y es por ello que comparto este especial que se refiere al tipo de ayuda que se da o se recibe a través de los Favores. espero les guste.
La práctica de hacer y solicitar favores es una actividad que nos acompaña desde el principio de nuestros tiempos; su importancia dentro de la dinámica social es indudable y por eso vale la pena analizar diferentes contextos en los que esta actividad se desarrolla, ya que por un lado puede resultar en una gran ayuda a quien realmente lo necesita, pero por otro, puede convertirse en un suplicio al tener una deuda con alguien que nos ha hecho un favor (y sabemos que nos lo va a cobrartarde o temprano), o bien por comprometernos a cumplir con un favor que luego rebasó nuestras capacidades para cumplirlo.

No toda ayuda o servicio que prestemos amerita llamarse un favor; éste debe tener ciertas cualidades que lo caracterizan: un favor tiene como propósito ayudar a quien lo solicita. Algunos favores son superficiales y no tienen ninguna trascendencia, pero otros pueden ser casi un milagro para quienes los han recibido, debido a la gran necesidad y el momento oportuno en el que lo reciben. Muchos de nosotros hemos obtenido ese tipo de favores que nos han ayudado a salir de una dificultad o un imprevisto que nos superaba. Cuando recibimos un favor en el momento de mayor necesidad, albergamos una especial sensación de agradecimiento con quienes nos han tendido la mano.

Los favores tienen lugar en todas las actividades humanas;; en la familia, en lo profesional, en la política y casi cualquier actividad que podamos citar. Muchos hechos importantes en el mundo han sido la consecuencia de favores entre personajes de poder e influencia. Todos los días somos beneficiados o beneficiamos a muchas personas mediante esta práctica, pero no siempre nos tomamos el tiempo para analizar la forma en que esta actividad se desarrolla, así como de sus beneficios y consecuencias tanto positivas como negativas.



Cuando hablamos de los favores, me viene a la mente el personaje de Vito Corleone, “El Padrino” (The Godfather). Para quienes no han leído aún la novela, o visto la película, les comento brevemente que el personaje de Vito Corleone, que es un Capo de un cártel italiano del sur, es un excelente ejemplo de una persona que ha tejido una importante red que lo favorece en sus negocios y que dicha red no solamente se trama entre sobornos, venganzas y amenazas, sino también en los favores que otorga sin importar si se trata de personas importantes o no. La película retrata con maestría a un hombre al que muchas personas le deben mucho respeto, pero también muchos favores.
Pero como dije antes, un favor debe contar con algunas características que lo definen como tal. Nosotros podemos brindar ayuda y apoyo en todo momento a toda persona y en toda situación que deseemos, pero no toda la ayuda que brindamos proviene una pretición previa, es decir que en tanto sea un acto voluntario previo a que alguien nos solicite intervenir en alguna situación, no se trata de un favor como tal, sino simplemente de ayuda que uno brinda. Por el contrario, una de las características del Favor es que alguien nos lo tuvo que haber pedido. Si una persona va caminando por la calle y se cae, seguramente las personas se acercarán para ayudarla a levantarse y para ver si está bien o si es necesario que la auxilien para llevarla con un médico. ¡Ese no es un favor, sino brindar ayuda! A simple vista esto parece egoísta, sin embargo falta aún desarrollar algunos puntos que irán clarificando el concepto  Es importante no dejar de prestar ayuda a las personas que lo requieren, también es importante mantenernos en una predisposición a hacer favores y a ayudar, pues es una de las bases de la convivencia humana.




HACER FAVORES

Para poder hacer un favor a alguien, de entrada es necesario estar dispuestos a ello. Parece fácil, pero no hay que olvidar que en este mundo hay personalidades de todo tipo, además en este especial vamos a abordar algunos puntos relacionados con el tema que quizá no habíamos revisado a profundidad. Para algunas personas es muy fácil hacer favores y de hecho lo disfrutan mucho; se sienten muy bien al ayudar a personas, no importa si es un favor pequeño o grande. Por otro lado, hay personas que difícilmente hace un favor y cuando llegan a hacerlo, sienten una gran necesidad de analizarlo y estudiar todos los ángulos posibles, pensando si al hacerlo ponen en riesgo o comprometen de alguna forma su estatus o su tranquilidad. Otros simplemente no gustan de ser molestados de su comodidad y prefieren no comprometerse.
Hacer un favor es dar de nuestro tiempo, de nuestro recurso, de nuestro esfuerzo y de nuestra palabra una vez que nos hemos comprometido a hacerlo. Ya sea que se trate de un favor grande o pequeño, implica inicialmente una renuncia al egoísmo o al menos una predisposición a ayudar. Por todo lo que implica, se trata de una parte de nuestra energía que va destinada a alguien más.



HAY DE FAVORES A FAVORES

En una ocasión hice un viaje al estado de Jalisco, la tierra del Tequila y del Mariachi (en México). Cuando unos amigos supieron que haría este viaje, me pidieron que les consiguiera una botella de tequila de una marca difícil de conseguir. Les dije que sí, sin saber realmente que adquirir la botella sería un poco más complicado y caro de lo que creí; debo confesar que me llevó más tiempo del que tenía contemplado y que al intentar cumplir, no sólo modifiqué algunas actividades, sino también las actividades de quienes me acompañaban en el viaje. Al final pude cumplir con el favor que me encargaron, pero se que no se trataba de una situación de vida o muerte. Muchas veces nos piden favores que resultan más complicados de lo que pensábamos y la sugerencia siempre es cumplir con lo que se ha prometido, pero también hay ocasiones en las que hay que poner las cosas en una balanza y determinar hasta qué punto es conveniente dedicar el tiempo y el esfuerzo a una situación determinada. Estoy seguro de que mis amigos no se habrían molestado realmente si luego de intentarlo dentro de mi itinerario, no hubiese podido conseguir el encargo que me pidieron. Lo conseguí y listo, tampoco cambió la vida de nadie, pero tuve que hacer de lado parte del viaje que ya tenía contemplado.

Hay de favores a favores y algunos de ellos rebasan nuestras capacidades para cumplirlos. Siempre es recomendable cumplir con lo que se ha prometido y es por eso quizá que muchas personas son analíticas y buscan analizar desde distintos ángulos antes de aceptar el compromiso de un favor; especialmente si se conocen y saben que al aceptar van a hacer lo que esté en sus manos y quizá un poco más para cumplir.



Cuando se ha accedido a hacer un favor, lo más prudente es hacerlo bien hasta el final. Un amigo me contó que invitó a salir a una chica en la que está interesado. Ella vive lejos de donde vive él, así que a veces quedan de encontrarse en un lugar para ir a comer a tomar un café y platicar. Cuando concluye la velada, ella siempre le pide el favor de llevarla a su casa, porque generalmente la plática se extiende hasta tarde. El tiempo pasa volando y anochece muy pronto. Me comenta mi amigo que, a pesar de que le queda muy lejos su casa, él la lleva en su coche y aprovechan el camino para platicar un poco más. Ellos se gustan, pero lo que realmente queria destacar es que mi amigo siempre detiene su coche una calle antes y se despiden. Creo que ya es muy considerado de su parte llevarla hasta su casa, la cual está a una hora y media de la casa de mi amigo. Para quien conozca o viva en Ciudad de México, me entenderá perfectamente, pues es una ciudad grande y caótica en cuanto a tránsito y vialidad se refiere. Cuando platiqué con mi amigo, le pregunté si ella le pedía que se detuviera una calle antes de llegar a su casa o si existía alguna situación en particular para dejarla ahí en lugar de la entrada de su casa. Él me respondió que no había ninguna razón en específico, pero que sentía algo de flojera (pereza) entrar hasta su calle y dejarla hasta ahí. Yo le dije a mi amigo que sonaría un poco extraño, pero de alguna forma le estaba haciendo “un favor a medias” y aunque ya estaba sólo a una calle de su casa, en comparación con la distancia, seguía siendo “un favor incompleto”. Creo que cuando hemos accedido a hacer un favor debemos concluirlo por completo, especialmente cuando ya solo falta un poquito para concluirlo. Puede sonar exagerado, pero quizá si el día de mañana mi amigo y su amiga discuten, él podría reprocharle sobre las veces que la ha llevado a su casa, a lo cual ella podría responder “ni siquiera fue hasta mi casa”. Todavía faltan muchos puntos por desarrollar en este especial.




SABER DECIR “¡NO!”

Hay personas que tienen mucha habilidad para pedir favores, independientemente de si realmente los requieren o no; de si se trata de una situación de vida o muerte o no. Algunas veces las personas nos piden hacer cosas que, sin importar si es fácil para nosotros cumplirlo o no, no tenemos ganas de hacerlo. También es válido decir que no. No es lo que yo sugiero, pues en esta vida nunca se sabe cuando le toca a uno pedir ayuda o un favor justamente a la persona a la que se lo negamos. La verdad es que tal vez recuerdo una ocasión en la que me negué a darle una moneda a un joven que cuidaba “por su cuenta” un estacionamiento público y después tuve que recurrir de nuevo a él cuando la batería de mi coche no respondió. Pero ahora nos concentramos en las veces en las que no deseamos contribuir en el favor, Sin importar la causa, pero también es muy importante saber decir que no, pero al mismo tiempo no cerrar las puertas con esa persona en el futuro. Para lo anterior nos funciona muy bien la negociación (ya hay un post que habla sobre la importancia de la negociación, sin embargo espero preparar un especial para más adelante). Para decir que no, va a depender en cada caso y en cada circunstancia y persona. Algunos han desarrollado una gran habilidad de comunicación y saben evocar sin provocar, en tanto que otros han desarrollado más bien un talento para ser cínicos y decir no y por si fuera poco, causar la risa y la alegría de la persona en cuestión. Decir “No” cuando en realidad  se desea, es muy importante, porque cuando hacemos cosas que realmente no deseamos, los resultados no siempre son los más favorables o incluso caemos en el riesgo del reproche que tarde o temprano hará acto de presencia y puede fracturar la relación mucho más que por el simple hecho de saber negarse a tiempo.
Pedir un favor es un arte pero también lo es el hacerlo. Al hacer un favor satisfacemos la necesidad de una persona que en muchos casos lo puede necesitar realmente. Una persona que ha recibido un favor de tí, debe irse más contento de lo que llegó y no al revés. Cuando no se es cuidadoso, se corre el riesgo de perjudicar a la persona más que beneficiarla y ello tiene repercusiones incalculables. Pensemos mejor en esas situaciones en las que está en nuestras manos efectuar un favor y además el hacerlo bien. A veces basta percibir la satisfacción de las personas a las que hemos beneficiado para sentirse debidamente retribuidos, sin embargo, el favor también es deuda y la deuda es poder. Pero eso lo veremos más adelante en este especial.




Al Jaguar




ESPECIAL 2/3: EL PODER DE LOS FAVORES

EL ARTE DE PEDIR PEDIR FAVORES
Para muchos es impensable solicitar un favor y preferirían asumir las consecuencias antes que experimentar la sensación de deberle algo a alguien. Para otros, ayudar a las personas es una sana conducta...

ESPECIAL 3/3: EL PODER DE LOS FAVORES

LA GESTIÓN DE LOS FAVORES

No todos los favores son altruistas; a veces hay que saber gestionar los favores y su deuda, ya que pagar y cobrar favores también es un arte...




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