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sábado, 4 de noviembre de 2017

Los diez mil blanquillos del Sabio. Como lograr que las personas contribuyan a tus objetivos




Los Diez mil Blanquillos del Sabio

A las personas no les gusta seguir las ideas de los demás, pero entonces ¿cómo lograr que contribuyan a tus objetivos?


Imagen relacionada


Un día le pregunté a mi padre por qué a pesar de tener buenas ideas, incluso ideas que nos beneficiaba a todos, no lograba que las personas me siguieran a concretarlas; no me explicaba cómo era que una persona pudiera rechazar algo que sin lugar a dudas le convenía. Por si fuera poco, a veces me encontraba con personas que sin tanto esfuerzo lograban conectar con las personas y motivarlas a la acción. Las personas terminan apropiándose de las ideas y proyectos de los emprendedores y trabajaban contentos en ello. Yo no sentía que esas personas influyentes fueran más inteligentes o más capaces que yo, al menos no de forma categórica, por lo que el asombro crecía cada vez.


Mi padre me habló un poco sobre la forma en que las personas pueden relacionarse y lograr una conexión importante con aquellos a quienes se quiere involucrar en un proyecto determinado y me explicó:

"Hay personas que agradan y por lo tanto persuaden y personas que ayudan y por lo tanto persuaden persuaden, por lo que es natural que personas que agradan a la vista y personas que propician beneficios a otros tengan la capacidad de influir en los demás, pero, hijo,  te sugiero que observes con atención un hecho que es tan simple como importante: influir en los demás no debe significar un malestar para nadie y mucho menos para aquellos a quienes buscas persuadir. Tener un talento natural para persuadir no debe llevar a nadie a convencer para perjudicar a nadie, como por ejemplo persuadir para beber un veneno.


Puedes emplear tu apariencia agradable a los otros, pero un día puedes perder tu apariencia o puedes resultar agradable ante un tipo de público y ante otro no, asimismo puedes otorgar un beneficio a un sector y provocar una pérdida a otro".


Así mi padre habló amablemente conmigo y finalmente me dijo:


"Hay otras formas de generar interés en los demás y se resume en la siguiente frase:


*A las personas no les agrada seguir las ideas de los demás, pero gustan mucho de vivir bajo sus propias ideas*"


Yo no entendía bien el sentido de esas palabras, porque justamente me acerqué a mi padre para saber cómo hacer que las personas sigan mis ideas y no las suyas, pero no me malentiendas, me refiero a ideas y proyectos que según yo, van a traer bienestar a ellos y también a mi. Mi padre se dio cuenta de que esa frase no era del todo clara para mi y prosiguió:


"Hijo… a las personas no les gustará seguir tus ideas, ni las ideas de nadie más por muy buenas que sean… una persona que sigue las ideas de otros no es sino un empleado y como ya podrás imaginar, la mayoría de empleados no son felices y ven el trabajo como eso, como un trabajo. Y es de ahí que lo más importante para ellos es la paga o el salario".


Ya entendía un poco más sobre el hecho de que las personas no desean seguir los ideales de los demás y que de ahí la negociación por medio de la ganancia de transformaba en un instrumento tan poderoso… también me quedaba claro que el agrado y el carisma personal podría tener efectos en un público en tanto que en otro no, sin mencionar el hecho de que el agrado visual un día podría desaparecer.


Entiendo, papá todo ello, pero entonces ¿qué puedo hacer?


Mi papá me sonrió un instante y luego me contó una historia:


"Hace tiempo, un sabio, que era también un hombre justo, le dijo a su hijo que el invierno estaba cerca y que deseaba ayudar a los más necesitados con algo de alimento para que pudieran resistir el frío… su hijo le preguntó cómo podrían ayudar a tanta gente, si ellos mismos eran pobres y también debían superar el invierno. El sabio le respondió que debían obtener diez mil banquillos (huevos) suficientes para alimentar a todos, al menos durante los momentos más crudos del invierno.


El hijo encontró muy difícil esa tarea, sin embargo era obediente de todo lo que su sabio padre le recomendaba. Al día siguiente, el joven hijo se dirigió a la primera granja y habló con el dueño del lugar, explica do le que su padre y él tenían la in te con de reunir diez mil huevos para ayudar a las personas mas necesitadas durante el invierno. El dueño de la granja y todas las personas de los alrededores conocían al sabio y lo admiraban y respetaban, pues sabían muy bien que era un hombre justo. Nadie dudaba de él, ni de sus intenciones de ayudar a los demás, sin embargo, el granjero le dijo al muchacho que no podía ayudarlo con esa cantidad, sin embargo le dio cinco banquillos y le mandó Saludos al sabio.


El joven caminó apresurado a la siguiente granja y al explicar lo mismo, el granjero le dio tres blanquillos y ma don vio sus Saludos al sabio.


El joven, un poco afligido, regreso con su padre el sabio y le dijo que no podrían lograr reunir tal cantidad de comida, incluso si los granjeros aportaran diez huevos, tendrían que visitar mil granjas y no existía tal cantidad de ellas en toda la región.


El padre sabio le pidió a su hijo que fuera a la siguiente granja y que le explicara al dueño granjero sobre su intención de ayudar a los necesitados durante el invierno y que luego le pidiera como ayuda un sólo huevo.


El hijo exclamó y le dijo que ya era imposible encontrar mil granjas en las que cada granjero aportará diez huevos, que sería imposible encontrar diez mil granjas en las que cada uno aportara un sólo huevo; y aún si existieran ¿cuanto tiempo demorarían en recolectar los diez mil banquillos? El sabio con un gesto amoroso le pidió que hiciera caso de sus palabras y el hijo, aunque estaba desconcertado, obedeció a su padre.


Así el joven se dirigió a la tercera granja y al hablar con el dueño granjero le explicó todo tal como se lo pidió su padre: *Señor granjero, mi padre y yo deseamos alimentar a los necesitados durante el invierno y es por eso que pudo de su ayuda y le pido que nos compara uno de los banquillos que produce su granja*


El granjero, quien conocía bien al sabio y sabía que era un hombre justo, estaba sorprendido y exclamó: ¡¿Un sólo huevo?! ¡De ninguna manera! Tú sabes cuánto respeto y aprecio a tu padre, pero recolectando un sólo huevo nunca podrán ayudar a los necesitados. El granjero le pidió al joven que esperara y entró a su granja; al cabo de unos rato, el granjero regresó donde estaba el joven y le dió tres cajas con 360 huevos cada una y le dijo: *Llévale estas cajas a tu padre, dile que es mucho mejor idea si recolecta los banquillos por caja en lugar de uno en uno… y envíame por favor mis Saludos*


El hijo del sabio estaba impresionado y muy contento de ver aquel resultado. Son duda podrían ayudar a todas esas personas necesitadas durante el invierno. Así de la misma forma fue visitando todas las demás granjas y en cada una de ellas obtenía los mismos e incluso mejores resultado.


Luego de contarme es historia, mi padre nuevamente me dijo: *Hijo, a las personas no les gusta seguir las ideas de los demás, pero les agrada verdaderamente seguir las ideas propias


Luego de ello se retiró y me dejó mucho en qué pensar…

Muchas gracias por leer este artículo...

martes, 8 de noviembre de 2016

ADQUIERE FORTALEZA MENTAL Y MEJOR CONCENTRACIÓN (INCLUYE PODCAST)


CONCENTRACIÓN,

FORTALEZA MENTAL Y PROGRAMACIÓN POSITIVA




Se dice que con el paso de las generaciones se han modificado nuestras habilidades personales y mentales. Los Baby Boomers, las personas de dos generaciones antes a los llamados Millennials, tienen una mayor capacidad para relacionarse con otras personas en tanto que hoy la nueva generación manifiesta sentirse más cómoda interactuando con otros en las redes sociales. En algunas capacidades cognitivas también se han suscitado modificaciones importantes; se dice que hoy en día los jòvenes difícilmente mantienen enfocada su atención en algo por más de veinte minutos.
Ante tal condición, y sin importar realmente a que generación pertenezcamos, aquellas personas que experimentan una tendencia a distraerse con facilidad, pueden encontrar mayores dificultades para llevar a cabo diferentes actividades en su vida cotidiana. Ya no hablemos del cumplimiento de los proyectos y metas personales, sino de las actividades cotidianas dentro del día a día.
Para contrarrestar los efectos y no sólo mantener, sino además mejorar nuestra capacidad de concentración es recomendable practicar ejercicios mentales con regularidad, así mejoraremos y mantendremos lúcidas nuestras capacidades mentales por mucho más tiempo.

A continuación encontrarás un ejercicio de gran utilidad para mejorar la capacidad de concentración y adquirir fortaleza mental.

IMPORTANTE: Puedes hacer el ejercicio escuchando el podcast o bien mediante la lectura de esta entrada.
ES UN EJERCICIO MENTAL Y NO DEBES TENER LOS INSTRUMENTOS QUE SE MENCIONAN, SINO IMAGINARLOS DE FORMA DETALLADA, REALISTA Y MINUCIOSA SIN PERDER LA CONCENTRACIÓN. AHÍ ES DONDE RADICA LA EFECTIVIDAD DEL EJERCICIO.


INDICACIONES:


Antes de comenzar con el ejercicio es recomendable leer todo el texto, ya que al comenzar es importante tener los ojos cerrados, además de requerimentos sencillos, pero específicos para la actividad.

1. Practica este ejercicio cuando tengas suficiente tiempo disponible /por lo menos 25 o 30 min), ya sea muy temprano antes de comenzar tu día, en tus ratos libres o antes de irte a dormir).

2. Cierra los ojos e imagina una habitación; puede ser la que tu quieras, preferentemente libre de distractores.

3. Imagina que en esa habitación te encuentras de pié y frente a ti hay un rotafolios o un pizarrón con un plumón de color azul (rotulador) y un borrador.

4. Imagina que estás parado justo enfrente del rotafolio o pizarrón, listo para escribir. Te recomiendo que te imagines a tí mismo en primera persona, de tal modo que tu visión esté concentrada únicamente en el plumón azul (rotulador), el borrador y el rotafolio ó pizarrón que ahora están frente a ti.

5. Imagina con el mayor realismo cada una de las sensaciones: la temperatura que deseas percibir en la habitación, la sensación de madera con la que está hecho el borrador, la forma, tamaño y peso del rotulador color azul y la forma rectangular del pizarrón blanco que se encuentra justo frente a ti.

6. Aunque parece muy sencillo, al principio puede resultar difícil llegar hasta el final. Llega hasta donde puedas y verás que con la práctica podrás seguirlo hasta el final.

7. Es recomendable estar relajado(a) para llevar a cabo el ejercicio con mayor eficacia.

8. En caso de escuchar el ejercicio vía podcast, se recomienda el uso de audífonos (cascos) para mejorar la experiencia.


ESCUCHA EL PODCAST O CONTINÚA CON EL EJERCICIO DE FORTALECIMIENTO MENTAL MEDIANTE LA LECTURA

OPRIME PLAY PARA ESCUCHAR. No será necesario salir de esta página ni accesar a otros sitios; es posible minimizar el explorador sin interrumpir el audio:






Comenzamos:














Recrea mentalmente la imagen dinámica descrita a continuación:

Imagina que estás parado justo enfrente del rotafolio o pizarrón, listo para escribir
Tomo el plumón y con mi otra mano retiro la tapa; puedes dejarla al pié del pizarrón o bien ponerla en la parte superior del plumón, ahora extiendo mi mano para dibujar al centro un circulo grande, en el que escribo lo siguiente: “Cumplo mis metas con éxito” (tu puedes elegir lo que deseas escribir, por ejemplo “Soy una persona exitosa”/”Vivo en plenitud”/”Me amo y me apruebo”, etc. La elección es tuya. Imagina con el mayor realismo cada una de las sensaciones: la temperatura que deseas percibir en la habitación, la sensación de madera con la que está hecho el borrador, la forma, tamaño y peso del rotulador color azul y la forma rectangular del pizarrón blanco que se encuentra justo frente a ti.

Extiendo mi mano con el plumón azul, con toda la calma que deseo tomar y dentro del círculo escribo letra por letra, “Tu frase”. Siento mi mano al escribir cada letra hasta completar la frase (Toma el tiempo que requieras). Leo la frase escrita palabra por palabra y en la parte superior derecha (o izquierda si eres zurdo(a), escribo el número “10”, número por número. Al escribir el número, dejo el plumón y tomo el borrador; siento la madera del borrador y con mi mano lo acerco al pizarron y comienzo a borrar el círculo azul y también borro la frase, y dejo escrito el número 10.
Dejo el borrador en su sitio y tomo de nuevo el plumón azul y dibujo un círculo grande, luego, dentro del círculo escribo nuevamente y letra por letra la frase”la frase que has elegido” (toma el tiempo que necesites cada vez). Al concluir leo la frase palabra por palabra y en la parte superior escribo el número “9”. Después dejo el plumón en su sitio y tomo el borrador con la mano, extiendo mi mano hacia el pizarrón y comienzo a borrar el círculo y la frase hasta que sólo quedan a un costado de la parte superior los números que he escrito.
Dejo el borrador en su sitio y tomo de nuevo el plumón azul y dibujo un círculo grande, luego, dentro del círculo escribo nuevamente y letra por letra la frase”la frase que has elegido” (toma el tiempo que necesites cada vez). Al concluir leo la frase palabra por palabra y en la parte superior escribo el número “8”. Después dejo el plumón en su sitio y tomo el borrador con la mano, extiendo mi mano hacia el pizarrón y comienzo a borrar el círculo y la frase hasta que sólo quedan a un costado de la parte superior los números que he escrito.



Dejo el borrador en su sitio y tomo de nuevo el plumón azul y dibujo un círculo grande, luego, dentro del círculo escribo nuevamente y letra por letra la frase ”la frase que has elegido” (toma el tiempo que necesites cada vez). Al concluir leo la frase palabra por palabra y en la parte superior escribo el número “7”. Después dejo el plumón en su sitio y tomo el borrador con la mano, extiendo mi mano hacia el pizarrón y comienzo a borrar el círculo y la frase hasta que sólo quedan a un costado de la parte superior los números que he escrito.
Dejo el borrador en su sitio y tomo de nuevo el plumón azul y dibujo un círculo grande, luego, dentro del círculo escribo nuevamente y letra por letra la frase ”la frase que has elegido” (toma el tiempo que necesites cada vez). Al concluir leo la frase palabra por palabra y en la parte superior escribo el número “6”. Después dejo el plumón en su sitio y tomo el borrador con la mano, extiendo mi mano hacia el pizarrón y comienzo a borrar el círculo y la frase hasta que sólo quedan a un costado de la parte superior los números que he escrito.
Dejo el borrador en su sitio y tomo de nuevo el plumón azul y dibujo un círculo grande, luego, dentro del círculo escribo nuevamente y letra por letra la frase ”la frase que has elegido” (toma el tiempo que necesites cada vez). Al concluir leo la frase palabra por palabra y en la parte superior escribo el número “5”. Después dejo el plumón en su sitio y tomo el borrador con la mano, extiendo mi mano hacia el pizarrón y comienzo a borrar el círculo y la frase hasta que sólo quedan a un costado de la parte superior los números que he escrito “10, 9, 8, 7, 6, 5”.
Dejo el borrador en su sitio y tomo de nuevo el plumón azul y dibujo un círculo grande, luego, dentro del círculo escribo nuevamente y letra por letra la frase ”la frase que has elegido”. Al concluir leo la frase palabra por palabra y en la parte superior escribo el número “4”. Después dejo el plumón en su sitio y tomo el borrador con la mano, extiendo mi mano hacia el pizarrón y comienzo a borrar el círculo y la frase hasta que sólo quedan a un costado de la parte superior los números que he escrito
Dejo el borrador en su sitio y tomo de nuevo el plumón azul y dibujo un círculo grande, luego, dentro del círculo escribo nuevamente y letra por letra la frase ”la frase que has elegido”. Al concluir leo la frase palabra por palabra y en la parte superior escribo el número “3”. Después dejo el plumón en su sitio y tomo el borrador con la mano, extiendo mi mano hacia el pizarrón y comienzo a borrar el círculo y la frase hasta que sólo quedan a un costado de la parte superior los números que he escrito
Dejo el borrador en su sitio y tomo de nuevo el plumón azul y dibujo un círculo grande, luego, dentro del círculo escribo nuevamente y letra por letra la frase ”la frase que has elegido”. Al concluir leo la frase palabra por palabra y en la parte superior escribo el número “2”. Después dejo el plumón en su sitio y tomo el borrador con la mano, extiendo mi mano hacia el pizarrón y comienzo a borrar el círculo y la frase hasta que sólo quedan a un costado de la parte superior los números que he escrito
Dejo el borrador en su sitio y tomo de nuevo el plumón azul y dibujo un círculo grande, luego, dentro del círculo escribo nuevamente y letra por letra la frase ”la frase que has elegido”. Al concluir leo la frase palabra por palabra y en la parte superior escribo el número “1”. Después dejo el plumón en su sitio y tomo el borrador con la mano, extiendo mi mano hacia el pizarrón y comienzo a borrar el círculo y la frase hasta que sólo quedan a un costado de la parte superior los números que he escrito
Dejo el borrador en su sitio y tomo de nuevo el plumón azul y dibujo un círculo grande, luego, dentro del círculo escribo nuevamente y letra por letra la frase ”la frase que has elegido”. Al concluir leo la frase palabra por palabra y en la parte superior escribo el número “0”. Después dejo el plumón en su sitio y tomo el borrador con la mano, extiendo mi mano hacia el pizarrón y comienzo a borrar el círculo y la frase hasta que sólo quedan a un costado de la parte superior los números que he escrito “10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1, 0”

Coloco el borrador en su sitio y tomo de nuevo el plumón; tomo la tapa y la coloco nuevamente en su lugar correcto y finalmente dejo el plumón en su sitio junto al borrador.

Para concluir:
Me alejo lentamente del pizarrón hasta que este desaparece y comienzo nuevamente a escuchar los sonidos del lugar donde me encuentro, a recordar los objetos que están a mi alrededor. He concluido con éxito el ejercicio del día de hoy y estoy listo(a) para incorporarme nuevamente a mis actividades cotidianas (también es recomendable emplear el ejercicio antes de ir a dormir).


Listo, has concluido el ejercicio del día de hoy. Repitelo a menudo, pero no lo hagas más de una vez al día.
Comparte este ejercicio con tus conocidos y familiares con quienes quieras compartir este conocimiento.


Al Jagua

martes, 18 de octubre de 2016

OBTÉN MÁS DE ESO QUE DESEAS EN LA VIDA MEDIANTE UNA PODEROSA Y SIMPLE ESTRATEGIA

APLICA ESTA TÉCNICA Y LOGRA MUCHO MÁS EN CUALQUIER ÁMBITO





La negociación no es una actividad exclusiva de vendedores o de personas especializadas en algún sector de la industria y de las grandes corporaciones. La negociación la practicamos todos, todos los días y en diferentes ámbitos, pero no siempre somos conscientes de cómo lo hacemos y cuándo debemos hacerlo, por lo que muchas veces perdemos valiosas oportunidades para explotar sus múltiples beneficios. 
Si has vivido ocasiones en las que no has obtenido lo que deseas, puede ser que no hayas buscado la forma de obtenerlo mediante la negociación. Al hablar del concepto de negociación parecería que se trata de asuntos profesionales en los que está involucrado el dinero y las finanzas, sin embargo la negociación entra en acción cuando no logramos entendernos con nuestros hijos (o nuestros padres), o cuando un estudiante quiere obtener un plazo para entregar un trabajo, o bien para subir su calificación a cambio de una actividad extra, también cuando hay problemas con algún vecino, cuando una pareja de novios quiere salir, pero no se ponen de acuerdo en el lugar, cuando queremos obtener una promoción en el trabajo, etc. Nosotros negociamos todo el tiempo, pero no siempre somos conscientes de ello.

Hacer de la negociación una práctica habitual puede traer muchos beneficios. Muchas personas están acostumbradas a discutir y “vencer” para obtener algo, pero bajo esa dinámica existe el riesgo de que alguna de las partes quede inconforme y eso puede traer consecuencias inesperadas a futuro. Otras personas se dan por vencidos muy fácil ante la negativa de otros y simplemente se rinden en lugar de negociar (y así no se llega muy lejos). La negociación te será de gran utilidad ante un problema, ante un desacuerdo y suavizará las tensiones que se generen entre las personas en desacuerdo. Piensa en las discusiones que tienes con tu pareja por alguna causa, por la molestia de alguno de los dos involucrados, piensa en las veces que el profesor se negó a aceptar una tarea fuera de tiempo o a darte una mejor calificación y simplemente lo aceptaste y te quedaste así, mientras que otros alumnos encontraron la forma de entregar un trabajo extra, etc. No importa si deseas aplicar esta práctica en tu trabajo, con tu jefe el que siempre pide y pide y al que difícilmente te puedes negar (pero puedes negociar), o bien con tus hijos que quieren llegar tarde de una fiesta o desean obtener permiso para salir, o la pareja quien suele imponer su voluntad o si tienes problemas con algún vecino. La negociación es una forma de decir que tienes la intención de lograr algo, pero que no pasarás por encima de nadie y que tomas en cuenta la voluntad y los intereses de las demás personas y que estás dispuesto(a) a ceder. 
Existen muchas técnicas de negociación financiera, política y hasta para la liberación de rehenes. La teoría es mucha, pero todo se reduce a la voluntad de ceder y a la persuasión.
La voluntad de ceder se refiere a que hay una enorme diferencia entre imponer nuestra voluntad y negociar. No tenemos que ceder para imponernos, pero sí para negociar. Quiere decir que tenemos que estar dispuestos a dar algo a cambio para generar el interés de la otra persona y es ahí donde todo inicia, además de que resulta indispensable ceder y comenzar a reconocer los intereses de los demás para capturar su voluntad. Un buen trato se logra cuando ambas partes quedan satisfechas, de lo contrario no es un trato es un abuso y tarde o temprano generará asperezas. Quizá obtuviste una calificación baja y el profesor no va a aceptar subir tus notas “sólo porque sí”, seguramente él espera ver un esfuerzo de tu parte y que obtengas conocimientos sobre la materia que imparte, así que debes estar por lo menos dispuesto a colaborar y hacer algo que tenga un valor o una utilidad de acuerdo a esos intereses y al mismo tiempo cubrir tu interés que seguramente es una calificación más alta. Si tu vecino se queja del volumen de tu música, si le molesta el ruido de tu mascota, si no se ponen de acuerdo respecto al lugar de estacionamiento, valdría la pena pensar en primer lugar que no se trata de algo personal, sino que simplemente están buscando satisfacer sus propias necesidades y lo mismo ocurre en asuntos de pareja, a donde salir a cenar o qué película ver. Simplemente hay que saber negociar.


La persuasión es el otro factor que influye para obtener buenos resultados. Ahora que estás leyendo este post, es probable que en adelante tengas mayor disposición a negociar en las situaciones que se te vayan presentando, pero no todas las personas piensan igual ni lo ven de la misma manera. Tu ya has adquirido la voluntad de ceder, pero quizá la otra persona no. Persuadir a la persona en este sentido, como ya lo he mencionado, tiene que ver con reconocer las necesidades del otro y captar su atención. Quizá tu vecino sólo busca un poco de paz los fines de semana, en tanto tú quieres escuchar la música a todo volumen. Saber identificar las necesidades de las personas es importante pues de ello depende que podamos llegar a sus fibras más sensibles y lograr que tengan una mejor disposición. Quizá no logras detectar una necesidad concreta o suficientemente sólida como para generar interés por parte de tu interlocutor (quizá tu vecino no quiere que hagas ruido y punto y además todo indica que está en su derecho y que la ley de condóminos estará de su lado y pareciera que no tiene nada que negociar contigo. Le bajas a la música y punto o tendrás problemas) sin embargo puedes detectar otras necesidades que tenga aún cuando no tengan nada que ver con el problema del alto volumen de la música (quizá puedes ayudarlo con otra cosa como pasear una vez por semana a su mascota o estar al pendiente de su correspondencia o ayudarlo a hacer los pagos que él no tiene tiempo de hacer). Lo que tengas en mente está bien en tanto tengas algo con qué negociar y que pueda generar su interés.
Si lo pensamos un poco podremos percatarnos de que muchas de las actividades que desarrollamos a lo largo del día requieren de la negociación y si lo analizamos más a fondo, podremos recordad más de una ocasión en la que no obtuvimos algo, no por que fuera imposible, sino porque no se nos ocurrió negociarlo en el momento y simplemente aceptamos la conclusión de los demás. Ambos pudieron haber obtenido algo de lo que esperaban, pero no resultó así. Si seguimos analizando, encontraremos que ya hemos dejado pasar muchas veces en las que simplemente cedimos ante algo que realmente no deseábamos y que pudimos haber tenido un provecho (hablando de forma positiva y responsable) de una situación que al final nos beneficiara a todos. También podremos recordar momentos en los que no obtuvimos muchas cosas que parecían imposibles, pero ahora cobran una nueva dimensión.
Con la práctica se pueden desarrollar excelentes habilidades y podremos reconocer cada oportunidad en la que podamos negociar. Verás que en tu día a día existen muchas más situaciones de las que te imaginas para negociar.
A este punto quiero decir que no se trata de una actividad desgastante en la que uno deba “vencer” a un “oponente”. No hay oponentes y nadie vence a nadie, porque no estamos imponiendo nada, sino por el contrario. Se busca el mutuo beneficio y se busca llegar a un acuerdo y a un buen trato de forma cordial. No se trata de querer imponer una verdad sobre otra, de hecho eso es lo contrario a negociar; se trata de escuchar antes de hablar, pues escuchar te ayuda a detectar las necesidades e intereses de la otra persona sin la intención de provocar. Cuando logras captar la atención de la persona y entra en la dinámica de la negociación, significa que también has ganado parte de su confianza, por lo que será muy importante no defraudar dicha confianza pues de ser así, la persona no sólo se cerraría al diálogo, sino que las cosas podrían quedar más complicadas que antes. 

Recuerda que no es un abuso, es un trato y en un trato todos ganan. 

Negociemos algo… si me ayudas a compartir, yo puedo difundir los mensajes que escribo para llegar a más lectores  y podré continuar con mi trabajo. A cambio, pronto podré hacerte llegar material nuevo que espero de verdad te sea de mucha utilidad. ¿Qué dices?


Al Jaguar


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miércoles, 12 de octubre de 2016

GRAN ESTRATEGIA: ASIGNA UN PROPÓSITO A TODAS TUS ACCIONES

Existe una diferencia enorme entre las personas que viven por vivir y aquellas que asignan propósitos a cada día...



Cuando no estamos atentos a los detalles de nuestra vida y no hacemos una examinación de nuestros actos, podemos dejar pasar mucho tiempo sin encontrar un progreso significativo. Levantarse como todos los días, desayunar y tomar una ducha para ir a trabajar o a estudiar o quedarse en casa y hacer la rutina de cada día. Después de mucho tiempo podemos perder de vista el objetivo que nos motiva a vivir de la forma en que lo venimos haciendo desde hace tiempo. Vivir por vivir y actuar de forma mecánica dentro de una rutina que ha perdido el sentido.


Cuando la rutina ha perdido su significado, vale la pena detenerse a reflexionar sobre lo que se hace y por qué se hace. Es sorprendente darse cuenta del gran sinsentido que se puede encontrar en las múltiples actividades que desempeñamos a lo largo del día. Y en este punto es importante reasignar un objetivo ó un propósito a cada cosa. A pesar de que levantarse, desayunar, tomar una ducha y cumplir con las obligaciones tiene sentido porque se trata de nuestro trabajo o nuestros estudios, etc. Es muy importante repasar mentalmente, no sólo el sentido, sino el propósito de nuestras acciones, de otra forma se pueden tornar más abrumadoras de lo que son.


Actuar con propósito tiene que ver con lo importante, con lo superficial y prácticamente con todo lo que hacemos a lo largo del día: elegir usar un par de zapatos en lugar de otro porque hoy vas a asistir a una reunión importante, elegir un desayuno y no otro, porque sabes que hoy comerás más tarde, elegir un color de camisa/blusa en lugar de otro, con un propósito en particular (quizá para transmitir mayor autoridad o afabilidad). Actuar con un propósito te va a dar resultados, en tanto que actuar de forma mecánica no va a generar más que consecuencias, sólo por el hecho de que al actuar con un propósito esperas que haya un resultado con base en el propósito mismo, mientras que actuar sin un objetivo no te hace pensar en si lo has conseguido o no. Y si hablamos de “lo importante” como las palabras que usamos al comunicarnos con las personas, o bien las decisiones que tomamos en el trabajo, como por ejemplo un profesor que les deja a los alumnos una actividad para desarrollar en clase, pero que no tiene ningún objetivo y al terminarla, los alumnos no perciben ningún sentido (porque no lo hay de antemano) en dicha tarea, nos damos cuenta de la importancia que tiene el asignar un propósito a cada una de las acciones que cometemos.




Actuar con propòsito respalda las acciones y da sentido a lo que hacemos, también nos da una sensación de satisfacción cuando vemos que los propósitos se han cumplido; nos invita a involucrarnos y re conectarnos con la vida y la experiencia de despertar cada día, por lo que la sensación de vacío se ve reducida de forma considerable y ayuda a modificar positivamente nuestra conducta, nuestro carácter y la forma en la que percibimos la vida; bajo un propósito nos percatamos hacia dónde van invertidos los esfuerzos que hacemos cada día.  Actuar sin sentido puede ser desgastante y generar consecuencias no deseadas en los diferentes ámbitos en los que nos desarrollamos. Este artículo también tiene un propósito y pertenece a un blog que obedece a un propósito que tiene que ver con el desarrollo personal y de la comunidad.


Sin un propósito, las cosas parecen no tener sentido y resulta más difícil llevarlas a cabo; sin un propósito se comienza a actuar de forma mecánica y el azar gobierna nuestra vida, pues no sabemos en dónde estamos ni hacia dónde nos dirigimos.


¿Has vivido días sin propósito?




Al Jaguar

domingo, 18 de septiembre de 2016

UNA SIMPLE Y EFECTIVA TÉCNICA PARA COMUNICARSE MEJOR CON OTROS

Una técnica para hablar mejor y evitar discusiones que te colocará en el siguiente nivel



Cuando estamos conversando con las personas existe la posibilidad de entrar en desacuerdos debido a las diferentes opiniones de los interlocutores. Ya lo dice el dicho “Cada cabeza es un mundo”. Cuando se trata de una charla informal entre amigos o en familia, podemos permitirnos ocasionalmente entrar en un debate moderado, pero en otros ámbitos es mejor evitar la confrontación de opiniones que casi nunca llevan a nada y sí que pueden fracturar la relación interpersonal.

Evitar conscientemente las discusiones es una de las mejores estrategias, pero a veces perdemos el control de la conversación y cuando nos damos cuenta, ya hemos entrado en una charla áspera que puede derivar en algo más.

Aunque a veces utilicemos estrategias como evitar hablar cuando estamos de mal humor, evitar contradecir a las personas o evitar temas como Religión y Política, a veces pueden persistir las tendencias a tocar la susceptibilidad de las personas.




La estrategia que abordaremos en este artículo es la de “Evitar el uso de adjetivos calificativos”. Al principio yo no encontraba nada especial en una estrategia como esta. Yo habría apostado primero a aquellas estrategias del párrafo anterior, pero con el paso del tiempo he descubierto un efecto interesante en el hecho de evitar en la medida de lo posible el uso de adjetivos calificativos durante una conversación y en general durante los actos comunicativos.




Para poner un ejemplo de esta estrategia, les cuento que una amiga me platicó que tenía problemas con su hija de 24 años, porque su novio no le caía nada bien. Cuando tocaban el tema siempre terminaban peleadas. La mamá decía cosas como: “Tu novio es muy desagradable, es un holgazán que no te respeta. Tiene un cabello horrible es maleducado, mal hablado, pobre y mal vestido y por si fuera poco ya está muy viejo para tí”. Cuando me platicó la forma en la que se expresaba de él, incluso a mi me daban ganas de defenderlo sin siquiera conocerlo. Era normal que su novia, que además lo quería, sólo se aferrara más a él y por supuesto lo defendiera de los calificativos de la mamá.

Otro buen ejemplo que me viene a la mente es cuando un agente de bienes raíces está vendiendo una casa: un corredor de bolsa experimentado difícilmente va a emplear adjetivos calificativos y simplemente se limitará a describir los hechos; los componentes de la casa, de forma impersonal. Pero si un amigo llega a tu casa y sin que sea su intención discutir, comienza a decir que tu casa es muy pequeña o muy grande o muy lujosa o muy oscura o húmeda, sería comprensible que terminara por enfadarte.




¿Qué hacer cuando los adjetivos calificativos son tan comunes y tan parte de nuestra vida cotidiana?

Como el corredor de bolsa experto, y si has lo habías notado, los locutores de radio y televisión, evitan el uso de adjetivos calificativos y se limitan únicamente a la descripción de los hechos o componentes de un hecho. El uso de adjetivos calificativos incita a la mente y la hace reaccionar en tanto que la narración de hechos no: “La hamburguesa con queso fundido es deliciosa, por su increíble sabor, su receta original y auténtica y su inmejorable precio que la hacen la mejor hamburguesa del mundo”. Ante tal anuncio, el cerebro se ha excitado de tal forma que ahora tiene deseos de reaccionar, ir al campo de la acción y comer esa precisa hamburguesa. Eso está muy ben para la mercadotecnia y también está muy bien cuando las atribuciones que califican son totalmente positivas, pero en la vida cotidiana y fuera del ámbito del marketing, las cosas suelen ser diferente y los adjetivos calificativos excesivos, negativos y a veces incluso los positivos, pueden herir susceptibilidades.

Si te digo que debes comprar la casa porque es lujosa, nueva, amplia, luminosa, cómoda y económica, no solamente estoy utilizando adjetivos calificativos, sino que también estoy emitiendo un juicio personal que corresponde únicamente a mi propia percepción. Quizá el comprador está habituado a casas mucho más amplias y lujosas, o bien los adjetivos pueden resultar incompatibles con los que él previamente contaba en su propio criterio “Yo buscaba más bien una casa modesta”, dice el cliente que en realidad estaba buscando una casa de 250 m2, dos plantas y construida no más de cinco años atrás en una zona al sur de la ciudad y que no pasara de $XX cantidad. ¡Sí… justo la misma casa que estás vendiendo! 

En el caso del corredor de bolsa, es aconsejable referirse a la casa como “Una casa de 200ms, de dos plantas, cinco habitaciones, dos baños, cocina de 10m2 recién acondicionada, jardín trasero y con captación de luz de las 9am a las 15pm y que el comprador sea quien atribuya a la casa los adjetivos calificativos que le sean más convenientes. Como pueden ver, la descripción está libre de juicios personales y adjetivos calificativos.

Para aclarar el punto, la mamá de aquella chica cuyo novio no es de su agrado, podríamos sustituir todos aquellos adjetivos que lo están calificando, por aquellos hechos que hacen que la mamá lo percibe así:

¿Notas la diferencia?

a) “Tu novio es muy desagradable, es un holgazán que no te respeta. Tiene un cabello horrible es maleducado, mal hablado, pobre y mal vestido y por si fuera poco ya está muy viejo para tí”

b) “Hija, me preocupa que hace más de dos años tu novio no tenga empleo, que se dirija a ti de la forma en que lo hace y que te llame tonta, el cabello le llega hasta la cintura y se expresa con muchas malas palabras; noto que no ha encontrado estabilidad económica y veo que sus pantalones tienen varias perforaciones y roturas, además te lleva diez años”

Por favor atención, esto no quiere decir que como hemos sustituido los adjetivos calificativos por aquellos hechos y elementos que lo describen, la hija va a dejar a su novio inmediatamente, pero definitivamente se reducirá la fricción durante el acto comunicativo, además al no atribuir adjetivos, ante tal descripción terminará siendo la hija quien le asigne los adjetivos correspondientes a dicha descripción de hechos y lo mejor de todo ¡Sin peleas!. Además al describir los hechos, la novia puede intentar justificarlos (¡Es que no ha tenido tiempo de buscar trabajo!, etc), pero definitivamente no podrá decir: ¡No es cierto, mamá, estás mintiendo! Especialmente si el cabello de su novio es de tres colores y peinado hacia arriba superando varios centímetros de altitud y si ella siempre paga la cuenta cuando salen.

No se trata de descartar todos los adjetivos de nuestro vocabulario, pues también son elementos de comunicación que aportan valor. Es preferible utilizarlos sólo cuando se van a emplear en forma positiva y que favorecen a la construcción del bienestar común.

 Recuerda que es necesario practicar para poder dominar. Cuando comenzamos a emplear este nuevo hábito de comunicación, confundimos su uso y ocasionalmente sólo partimos un adjetivo fuerte, en muchos pequeños. He aquí algunos errores comunes:

Si quieres decirle a tu amiga:

“Tu novio está horrible

El error:

“Tu novio no es muy guapo” (ese es un eufemismo, es decir que lo hace sonar menos fuerte, sin embargo el adjetivo calificativo “guapo” sigue presente. Recuerda que el objetivo es eliminar cualquier calificativo.

No me agrada tu novio” Aquí no hay calificativos en términos gramaticales, sin embargo se está emitiendo un juicio de valores que puede herir susceptibilidades.

“Tu novio está gordito y chaparrito” Decir “gordito” hasta con un tono cariñoso y amigable y además “chaparrito” mientras sonríes con una cara tierna, no elimina el impacto que tiene en la mente de quien recibe el mensaje, además los adjetivos calificativos “gordito” y “chaparrito” continúan presentes en el enunciado. Sólo fragmentaste un enunciado que parece más ofensivo por dos que parecieran menos ofensivos, pero recuerda que la susceptibilidad humana no es mesurable.

La sugerencia es:

La primera sugerencia es como dijimos al principio, evitar tocar temas que no llevan a nada. Te sugiero no opinar sobre la pareja de tu amiga en principio. Pero si es muy necesario, te sugiero que primero utilices calificativos positivos y constructivos. Si de plano es imposible, puedes decir algo como “Me preocupa que pese 98k y mida 1.60” Seg
uramente tu amiga intentará justificarlo y dirá “Esque su genética no le ayuda” o bien “No ha tenido tiempo de ir al guimnasio” pero en definitiva no se sentirá ofendida como en el primer caso y en segunda ¡No podrá negar los hechos! Ya que concuerdan con la realidad. Que sea ella quien termine por adjetivar según corresponda.



Bien, ahora tienes una estrategia más para una comunicación efectiva.